Just another WordPress.com site

OPIO EN LAS NUBES
Rafael Chaparro Madiedo, (Bogotá, 24 de diciembre de 1963 – 18 de abril de 1995)
Editorial Babilonia 1991
Número de páginas 185 


Tal vez el que contruyó este barrio pensó que las esquinas eran parte de la circunferencia de la vida dónde el amor es un punto central equidistante de la curva infinita del dolor”
-Rafael Chaparro, Ruta 34A meissen- 


Es pink Tomate, es Marciana, es Max, es Alain, es Highway, es un día con olor a whisky, con olor a mierda, con sabor a cigarrillo, con hendrix de fondo…Eso es Opio en las nubes, un recorrido por la música, por unos bares, por los buses, por una ciudad desconocida, por el sabor de unos labios que sólo el autor logró describir.

Varias de sus historias se desarrollan en un apartamento ubicado en avenida blanchot, en una ambulancia dirigida a un hospital, en una cárcel, en una ciudad que parece Bogotá pero tiene mar, en bares con nombres extraños.

Sus personajes van desde un gato que habla y bebe whisky, un chico que fue criado en una cárcel, una bailarina llamada Marciana, y una chica llamada Amarilla.

La historia es narrada en tiempo indefinido, entrelaza el presente-pasado-futuro de una exquisita manera, sus personajes son descarados (por así decirlo) son exageradamente sinceros, estas personas, incluyendo los gatos, caminan por una ciudad que a lo mejor nosotros ya hemos recorrido o hemos querido recorrer, se drogan a deshoras, beben whisky desde las 7 a.m, y deambulan por las calles sin rumbo fijo, son personajes de todos y de nadie.

El lenguaje utilizado por Chaparro es absorbente, rápido, sin comas, sin pausa alguna para el lector, su ritmo es acelerado, al son del rock de la época, al sabor de un cigarrillo y todo esto hace que uno no quiera soltar la novela.

“Cerveza:

(…)La cerveza es el olor, ese olor que se pega a las horas, tres de la tarde, cuatro de la tarde, cinco de la tarde, tarde, el olor de la tarde, trip trip trip, vamos o no vamos, qué cosa tan seria. Cielo azul, cielo limpio. Cielo. Edificios. Cuerpos que pasan abaleados por la espuma negra de los días. Cuerpos que se diluyen en un sorbo de luz. Cuerpos que pasan uno tras otro con su olor a hierba seca, a cigarrillo rubio, a yegua, a parque lleno de hojas secas. Cuerpos. Cerveza. Cuerpos con pequeñas lluviecitas diseminadas un poco en las nalgas, un poco en las tetas, un poco en los pies.
Cuerpos que pasan uno tras otro con la tarde, tres de la tarde, cuatro de la tarde, cinco de la tarde. Nubes, palomas. Mayo. Junio, un semáforo en amarillo y un plato de arroz y una cerveza, vamos o no vamos trip trip trip qué cosa tan jodida”

A mi parecer es una novela apta para personas fumadoras, sus líneas se enriquecen cuando es el lector quien fuma el cigarrillo del que se antoja Amarilla, o del que fuma Marciana.

Es sin duda alguna uno de mis textos favoritos, tiene el poder de transportar a cada lector a sus escenas, de recrearlas mentalmente, de querer conocer a todos y cada uno de sus personajes, de enamorarse con el vaivén de sus palabras, de sus groserías, de su cortina musical.

Lo puedo comparar con “Qué viva la música” de Andres Caicedo, pero Caicedo la hizo más musical, Chaparro quizo concentrarse en los detalles de cada lugar que sus personajes recorrían, en cada palabra que transmitían, cada grosería.

Uno de mis capítulos preferidos fue “Cielitos Restringidos” narra el kilometraje que recorrieron Marciana y Highway 34.

Mi fragmento favorito:

Kilómetro 20

Highway, mi amor
encendiste la máquina de hacer los días
y no sé como pararla.
He intentado con los silencios, con los ruidos
con las palabras, con la lluvia
con la llave número 13
Highway, mi amor
prefiero las máquinas de hacer pájaros. 

Esto es opio en las nubes, una secuencia escrita de mundos entrelazados, borrachos y drogados, sin duda alguna una novela juvenil, musical y absorbente.

“Una niña, de nombre Camino, cae enferma de cáncer mientras descubre por primera vez en su vida el amor. Su madre, militante del Opus Dei, tratará de hacerle ver que su enfermedad es una bendición de Dios.

Inspirada en hechos reales, CAMINO es una aventura emocional en torno a una extraordinaria niña de once años que se enfrenta al mismo tiempo a dos acontecimientos que son completamente nuevos para ella: enamorarse y morir.

Fesser se toma su tiempo (y parte del nuestro) en introducirnos ahí, en ese mundo en el que a la búsqueda de la Luz se apagan las bombillas, pero sobre todo nos conduce pacientemente hacia el interior de esa niña, Camino, tan poderosamente confortable, tan entregada y romántica que su pasión por Jesús se convierte en su particular camino, en una especie de viacrucis que la conduce directamente a la santidad.

Y también se toma su tiempo y el nuestro en retratar a pinceladas a la madre, pasional y militantemente religiosa; al padre, rendido y con medio cuerpo ya fuera de la trinchera, y a la hermana, luminosa en tiempos, como Camino, pero desaparecida en el interior de su propio camino. Y todo este tiempo es tiempo aprovechado. Luego, hay otro más discutible en el que Javier Fesser se dedica a ser Javier Fesser y le abre paréntesis de imaginación y fantasía a la profunda sordidez de la historia.”1.

Es sin duda alguna CAMINO una película en la que el director y sus personajes juegan con dos realidades, la que logramos percibir nosotros como espectadores y la que el personaje vive. Y es de esa manera que buscan remitirnos a lugares inhóspitos, a realidades que sólo existen en la imaginación de quienes las crean, lugares sin explorar y es esta la forma en la que se puede comparar la película CAMINO con el libro OPIO EN LAS NUBES. Opio es un libro musical, su “soundtrack” juega un papel importante en él, el juego de palabras, el alcohol, las drogas y el sexo. Sus personajes viven en dos realidades, un gato habla y bebe whisky, una mujer termina en un sanatorio enamorándose de un personaje con nombre de carretera, y al final, es el amor, las despedidas, los días que huelen a mierda, y saben a whisky, los personajes de esta ficticia realidad. Así como CAMINO se enamora de Jesús, y todos los que la rodeaban creían que era un ferviente y devoto amor por Jesucristo.

  1. http://www.caminolapelicula.com/sinopsis.html

El cortometraje “El empleo” Realizado por Santiago Bou Grasso nos muestra el empleo como forma de subsistir y como cosas tan básicas como una mesa se pueden llegar a convertir en uno, cómo la manera en que nosotros entregamos tanto a un empleo para llegar a ser tal vez el tapete de alguien más.

Con este juego podemos notar qué importantes son todas y cada una de las decisiones que tomamos en nuestro diario y rutinario vivir.

OPIO EN LAS NUBES INTRODUCCIÓN

“Soy Pink Tomate, el gato de Amarilla. A veces no sé si soy tomate o gato. En todo caso a veces me parece que soy un gato que le gustan los tomates o más bien un tomate con cara de gato. O algo así. Me gusta el olor a vodka con las flores. Me gusta ese olor en las mañanas cuando Amarilla llega de una fiesta llena de sudores y humos y me dice hola Pînk y yo me digo mierda, esta Amarilla es cosa seria, nunca duerme, nunca come, nunca descansa, qué vaina, qué cosa tan seria. Claro que a veces me desespera cuando llega con la noche entre sus manos, con la desesperación en su boca y entonces se sienta en el sofá, me riega un poco de ceniza en el pelo, qué cosa tan seria, y empieza a cantar alguna canción triste, algo así como I want a trip trip trip como para poder resistir la mañana o para terminar de joderla trip trip trip.”

Es opio en las nubes una novela llena de música, drogas, alcohol y sexo. Chaparro crea ese espacio efímero y fantástico en el que no hay espasmos; apenas una gran fluidez continua de objetos y sensaciones que permiten ir más allá de la convencionalidad, gracias a lo cual sus personajes pueden nadar en cenagosas aguas de lo irreal, que siempre están inmersas en nuestra ciudad pero que nadie tiene el valor de conocer.

CAFÉ NEGRO PARA LAS PALOMAS 

Éste capítulo de “Opio en las nubes” comienza con una descripción de uno de los personajes principales del libro “Marciana”, narra cada detalle ínfimo de su cuerpo, de su olor, de su sabor, de sus texturas.

Es ahí cuando “Max”  conoce a “Marciana”, con esta acción Chaparro pretende introducirnos al papel que desarrolla uno de los personajes principales “Marciana”.

Chaparro narra un día en la vida de “Max”, luego de esto cuenta el proceso por el que pasó “Marciana” al ser recluida en un sanatorio.

Apenas él se acercaba a su boca, a ella le temblaba la panza y caían en un beso, en salvajes caricias, en noches exasperantes, cada vez que él procuraba besar sus labios, se enredaba en su pelo enmarañado, y tenía que enredarse de cara en su pecho, sintiendo como poco a poco sus caricias se esfumaban, se iban yendo, desapareciendo hasta quedar tendidas como el viento de agosto al que le han dejado caer unas cometas de papel. Y sin embargo era apenas el principio, porque en un momento dado ella se amansaba al pecho consintiendo en que él aproximara suavemente sus labios. Apenas se acostaban algo como un relámpago los envolvía, los arropaba y los encendía, de pronto era el clímax, la parpadeante llama de sus cuerpos, la sensualidad resaltada de sus cuerpos, los sudores de sus seres envueltos en una pausa ¡Evohé! ¡Evohé!. Reposados en su clímax, se sentían, temblar, tiritar, oscilar. Vibraba el lecho, se vencían los miedos y todo se resolvía en un profundo beso.

Welcome to WordPress.com. After you read this, you should delete and write your own post, with a new title above. Or hit Add New on the left (of the admin dashboard) to start a fresh post.

Here are some suggestions for your first post.

  1. You can find new ideas for what to blog about by reading the Daily Post.
  2. Add PressThis to your browser. It creates a new blog post for you about any interesting  page you read on the web.
  3. Make some changes to this page, and then hit preview on the right. You can alway preview any post or edit you before you share it to the world.

Tag Cloud